Dra. Ruth del Carmen García Rivera.
Coordinadora de la licenciatura de Diseño de Moda e Innovación, amante de los gatos y el color, coleccionista de cerezas, libros, zapatos y juguetes. Imparte las materias de Color y Proyectos de Identidad Visual y Marca.
Cada día me enfrento a una situación muy cotidiana: pararme frente a mi clóset y preguntarme ¿qué me voy a poner? Sé que muchos compartimos esta decisión diaria; a algunos les sucede por la mañana y a otros, como es mi caso, por la noche, mientras planifico el día siguiente.
Puede que alguien piense: “yo no paso por eso, tomo lo primero que encuentro” o “por eso uso solo ropa negra y me evito el problema”. Sin embargo, incluso esas decisiones responden a un proceso previo. Simplificamos la elección, sí, pero hubo una definición antes. En mi caso, lo admito: es un momento importante y lo tomo con seriedad.
Y no es exageración. El vestido —entendido como toda prenda que utilizamos— está en nuestro clóset por múltiples razones: gusto, necesidad, comodidad, trabajo o celebración. A esto se suman los accesorios, el calzado, la joyería e incluso el peinado. Todo en conjunto construye una sola cosa: la imagen que proyectamos. A veces nos protege; otras, nos define. Y aunque digamos que la moda no es importante, la utilizamos todos los días para expresar algo, porque, como señaló Marc Jacobs: “La ropa no significa nada hasta que alguien vive en ella” (Citado en Pérez Méndez, 2020).
Elegir qué ponernos —ya sea al comprar o frente al clóset— es, entonces, un acto que nos describe. Habla de nuestro estilo, de nuestras preferencias y de aquello que nos hace sentir cómodos. Y aunque no me quiero poner en modo Miranda Priestly con el famoso discurso del cerúleo, lo cierto es que detrás de cada prenda hay decisiones, contexto e intención. No es solo el costo: es lo que buscamos expresar a través de ella.
Ahora bien, para que esas prendas lleguen a nuestras manos existe todo un proceso previo. Hay decisiones sobre materiales, colores, formas y variaciones; también sobre los espacios donde serán comercializadas. Pero, sobre todo, hay una intención clara en esos detalles que captan nuestra atención y detonan la compra. Es ahí donde interviene la visión del diseñador: anticiparse a lo que las personas buscan y traducirlo en propuestas concretas, incluso para quienes consideran que están fuera de cualquier tendencia.
Es por esto que resulta fundamental comprender, de manera integral, los procesos creativos, técnicos y estratégicos que intervienen en la industria de la moda, así como las decisiones que influyen en la construcción de una prenda, desde su conceptualización hasta su comercialización. Por ello, en la Universidad Anáhuac Puebla se ha desarrollado el Diplomado en Diseño de Moda Contemporánea, un programa orientado a brindar a los participantes las herramientas necesarias para conceptualizar, diseñar y proyectar colecciones viables, con una visión actual de la industria y un enfoque profesional.
Porque, al final, como lo expresó Manolo Blahnik: “La moda es disciplina, y un credo para hacer siempre lo mejor, hasta el mínimo detalle” (Citado en Pérez Méndez, 2020).
Referencias
Pérez Méndez, M. J. (2020, marzo 24). Las mejores frases y citas famosas de los diseñadores de moda. Vogue España.
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