José Francisco de la Fuente Flores
Es catedrático de la materia de Personas en la Universidad Anáhuac Puebla, donde forma parte del cuerpo académico especializado en Derecho Familiar y participa activamente en el diseño de programas de Educación Continua orientados a la actualización profesional.
Cuando revisó los expedientes que llegan hoy a un despacho familiar, encuentro una constante: el reloj de la reforma procesal ya empezó a correr. El Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares debe entrar en vigor en todo el país a más tardar el 1 de abril de 2027, y esa fecha, que hoy parece lejana, en realidad exige que empecemos a prepararnos desde ahora.
Nunca falta el abogado que decide "esperar a que entre en vigor" para estudiar la reforma; es un error que se paga caro. sustituye por completo la lógica procesal que conocíamos e introduce la oralidad como eje rector de los juicios familiares. Litigar, juzgar o asesorar con las reglas de ayer, cuando ya rigen las de mañana, no es prudencia: es un riesgo profesional.
Dos ejes de este cambio merecen especial atención por su relevancia actual. El primero es la justicia restaurativa, que fortalece los medios alternos de solución de controversias y propone algo que la vía contenciosa tradicional rara vez logra: reconstruir el vínculo familiar, no solo resolver el litigio. En conflictos de custodia, alimentos o violencia familiar, mediar y conciliar con perspectiva restaurativa reduce el desgaste emocional de niñas, niños y adolescentes, y abre paso a acuerdos más duraderos que una sentencia impuesta.
El segundo es la justicia digital. El nuevo Código impulsa expedientes electrónicos, notificaciones y audiencias a distancia, herramientas que ya no son excepción sino regla. Dominarlas no es un tema accesorio: de ello depende que un profesional pueda representar debidamente a su cliente en el modelo procesal que se avecina, sin quedar rezagado frente a colegas y juzgadores que ya operan con estas herramientas.
Por eso, desde la Universidad Anáhuac Puebla, a través de su área de Educación Continua, diseñamos el Diplomado del Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares: 100 horas, modalidad a distancia con clases en vivo, para abogados litigantes, jueces, notarios, mediadores, conciliadores y estudiantes de Derecho. En siete módulos desde familia y matrimonio hasta juicios orales en donde el participante domina el nuevo marco procesal, incluidos sus mecanismos restaurativos y digitales, antes de que su aplicación sea obligatoria en su entidad.
No se trata solo de cumplir una actualización más, sino de anticiparse a un cambio que no dará tregua a quien no se haya preparado. Los invito a sumarse a este esfuerzo formativo: prepararnos hoy es la mejor manera de garantizar, mañana, una justicia familiar más humana, más ágil y más accesible para quienes más la necesitan.
Promoción de Educación Continua y Capacitación Empresarial
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